14 de setiembre de 2008

...y entonces, así como así como si todo lo otro jamás hubiera existido (o capaz que porque existió); gritó. Gritó más fuerte de lo que podía, gritó tanto que nadie la escuchó, pero no le importó, porque ella si, ella se escuchó, se escuchó bien. De alguna manera todo eso tenía sentido, de alguna manera que tenia que ver con todo lo otro con todo lo anterior, con lo que ojalá jamás hubiera pasado. Ahora sabía que hacer. Nunca había estado tan segura de algo y a la vez nunca había hecho algo tan impulsivo, pero era ese impulso esa fuerza vital casi primitiva la que le aseguraba que cada movimiento que hacía, que cada decisión que tomaba la llevaría a eso, a eso que ella ahora estaba segura de querer, eso que ella sabía iba alcanzar.

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